miércoles, 29 de agosto de 2012

"La Ciudad y Los Perros" - Asociación de Temas


En “La Ciudad y los Perros” Mario Vargas Llosa describe la vida de los muchachos que estudian en la escuela académica de Leoncio Prado. Muchos de ellos sufrieron socialmente antes de entrar al colegio y esto es exacerbado por los rangos sociales que predomina la vida en la escuela, empezando con los privilegios que se les da a los cadetes de cuarto y quinto año y no a los de segundo y tercero. Llega hasta a un nivel de degradación verbal ya que los menores son dados el apodo de “perro” por los estudiantes y por los profesores también. Este tema de un sistema de orden social es muy común en cualquier ambiente escolar, de trabajo o hasta en casa.

Las escuelas están divididas por secciones: primaria y secundaria. Los estudiantes de secundaria siempre se otorgan a sí mismos un aire de superioridad simplemente por ser mayores. Los de primario aceptan este hecho, ya que con el tiempo llegaran a ese puesto de autoridad. Sin embargo, hay conflictos entre ellos cuando los mayores abusan de su poder y los del año menor se sienten injustamente relegados a un estatus bajo. Esto es muy similar a la relación entre los de cuarto y quinto en Leoncio Prado, lo cual es mayormente visto durante la pelea del cine y el juego de la soga. Cada año debe demostrar su fuerza para poder ganar una posición de dominancia, o luego sufrir del abuso verbal, físico o sexual.

En mi escuela se presenta una situación similar pero sin llegar a ese extremo. En los últimos dos años de bachiller, siempre hay una lucha de poder entre los del año undécimo y duodécimo. Hay un espacio reservado para los de duodécimo, singularmente para ellos, con sofás y sillas agradables. No obstante, cada año los de undécimo que se han encariñado con los del año mayor exigen estos mismos puestos. Desde mi punto de vista, después de haber esperado doce años completos (ojo y sin quejas), ver a los de undécimo saltarse este rito de iniciación es incorrecto. Uno quiere ser buena gente y compartir, pero llega un momento cuando los de duodécimo tienen que acertarse y volver a cerrar ese vínculo. Esto no solo ayuda a crear una especie de familia para los de duodécimo pero es una tradición desde que el espacio tipo lounge fue creado. Es una falta de paciencia ya que los de undécimo simplemente deben esperarse un año escolar para poder asumir ese nivel de jerarquía social. Aunque este conflicto no llega a estallar tal como en la novela, los sentimientos rencorosos y las etapas de frialdad entre los dos años son claras y universales.

En la novela se ve un extremo de abuso de poder, utilizando la fuerza bruta. En mi sociedad el tema se presenta de manera más sutil, pero las peleas (aunque sean verbales) están presentes. Yo pienso que este tema es universal no solo en nivel académico sino también en los trabajos formales. Cuando uno quiere una promoción pero no se lo otorgan ya se va creando la mentalidad de inferior y los sentimientos de envidia y frustración se van incrementando.

El tema de orden social no es algo nuevo, pero tampoco es algo que debe seguir recurriendo. La subyugación de cualquier otra persona es una acción poco ética. Tomando en cuenta las manifestaciones extremas de este tema en la historia humana, es decir la colonización, el genocidio y la esclavitud, debemos aprender de controlar estos sentimientos de apoderamiento. Uno no se debe inflar con un ego artificial que en un instante será olvidado bajo la sombra de un poder más grande y más influyente. 

1 comentario:

  1. Buen post. Me parece que comprendiste bien la esencia de la asignación que era poder conectar un tópico de la novela con tu realidad. Bien escrito y estructurado con claridad. Tal vez faltaría un poco más de profundidad analítica en cuanto al alcance universal del tema.

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