viernes, 25 de noviembre de 2011

Autocomplacencia


¿Mamá, sabes que hay una fiesta para Halloween? Es en casa de los Hernández.”
¿Quien, Andrea?”
“No mama, es una niña de doceavo… Bárbara”
“Bueno habla con tu padre.”
Pues no era una respuesta negatoria, pero tendría que sobrepasar la interrogación de mi padre. Un obstáculo que era casi imposible de superar, y terminaría en enojo o en lágrimas (o en una combinación.)

¿Cuánta gente va?”
Como 250. “Como 100.”
¿Van a ver niños?”
No papa, va ser una pijamada de solo chicas. “Si, creo.”
“Me imagino que hay seguridad, ¿o no?” Esto fue el requisito más importante.
“Claro, papá, o si no llega una cantidad de gente desconocida.”
¿A qué hora te recojo?”
Este…” Espera… ¿me acabo de decir que si?

Tal fue como empecé a emocionarme para la fiesta de Halloween, lo cual de acuerdo con la página de Facebook, tenía el potencial de ser “épico”.

Como iba a saber yo que dos semanas después, una noticia me iba a parecer como el fin del mundo cuando era casi un milagro. Una semana antes de la bendita fiesta me dijeron que para celebrar el cumpleaños  de mi abuelo, iríamos a Aruba para encontrarnos con toda mi familia.

Obviamente no fue una decisión bastante triste  o sumamente profunda, pero como adolescente, soy recipiente de un cierto número de situaciones en donde puedo comportarme como una imbécil egoísta. Tal situación fue un ejemplo.

Por lo tanto, después de mucho lloriqueo y quejas me conforme con ser la persona más pesada cuando estuvieran hablando del viaje, como mi forma personal de vengarme. Mis padres me llamaban comodona, pero no podía superar que no iba a poder ir a la fiesta. Tampoco podía ver lo especial que era la oportunidad que me estaban presentando. Un chance para estar con la gran mayoría de mi familia, incluyendo a mis hermanos, es una lujuria fantástica.

Yo pensaba que no era justo tener que llevarme a un paraíso tropical por 4 días, para poder celebrar el cumpleaños de mi abuelo de ochenta años y poder reunir a mi familia quienes se han dispersado alrededor del mundo. El sarcasmo en mi voz debería ser casi exagerado, ya que al pensar que seriamente pensé que una fiesta era más importante que mi abuelo es un hecho horripilante. Es más, me acuerdo nítidamente que mi abuela me agradeció que hubiera hecho el esfuerzo de dejar mis planes para ir al viaje. Siendo engreída, egoísta y malcriada, mi familia todavía no puede encontrar algún defecto con mis acciones y me perdonaron instantáneamente. Eso no se encuentra en una fiesta casual de Halloween.

Ser autocomplaciente es una característica muy fea cuando no es balanceada  con la generosidad o la bondad. No pienso que tomar en cuenta las necesidades o lo que uno realmente desea es ser autocomplaciente, pero dejar que estos pensamientos sean la única preocupación si es un problema. 

martes, 22 de noviembre de 2011

Dicotomía


La dicotomía emocional, como es presentada en Madame Bovary, es sumamente superficial cuando se piensa de todas las otras decisiones que se deben tomar en la vida. En Macbeth escrito por Shakespeare, se presenta una dicotomía moral ya que Macbeth debe decidir si asesina al rey o no. Dependiendo de su selección (la cual fue predeterminada por los oráculos) la trama de la obra comienza a revelarse con una atmosfera de misterio y suspenso. Dicotomía literalmente representa la dualidad entre dos ideas (usualmente opuestas) y es básicamente el principio de la idea filosofía del ying y el yang. Por lo tanto, lo que hare es hacer referencia a mi vida tomando en cuenta tal filosofía.

La dicotomía en la vida real no es implemente un “si o no”. En cada decisión difícil que encontraras en la vida nunca estas completamente, 100% seguro de una opción versus otra. No siempre debe tratar de escoger un romance como le toco a Emma Bovary. Es más, me parece que una dicotomía debe tratar de algo genuinamente importante para poder valer más a lo largo de tu vida.
Sin embargo, lo que define a una persona no es tanto de que se trata la dicotomía, sino como es el comportamiento en tal situación. Durante toda la vida se nos presentan decisiones que parecen ser imposibles, y todo lo que antes pensabas importante ahora debe ser cuestionado y reinvestigado. Por lo tanto, hay muchas personas que se dejan encerrar frente estas decisiones. Sin el poder en si mismo de levantar la voz y escoger lo que verdaderamente quieres, la vida se convierte en una historia sin trama o un destino cuyo rumba es aburrido.

Un ejemplo de una dicotomía que enfrento todos los días es ser feliz o estar triste. Parece algo sumamente simple, pero la realidad es que hay suficientes aspectos para soportar cada emoción. Tengo buenas amigas y una familia que me ama, no puedo quejarme de no tener suficientes cosas materiales y voy a un colegio que seguramente me preparara bien por el resto de mi vida. Estas razones son las cuales soy feliz. Vivo en un país completamente destrozada por la violencia y la corrupción, la libertad que tengo es cruelmente restringida por la falta de seguridad y todos los días tengo que ver la belleza de mi ciudad estropeado por la asquerosidad del ser humano. Estas razones son las cuales podría estar triste. Pero lo mas importante es ver la dualidad como una entidad y no diseccionarlo parte por parte.

Tomar en cuenta lo bueno con lo malo no es luchar contra dos partes de ti mismo. Es madurez y sabiduría poder notar que nunca va a ver un momento exactamente perfecto en la vida. Esto no seria realísticos ni tampoco seria muy divertido. Vivir sin poder tomar medidas que cambian el ruto de tu futuro es una antitesis. Son las decisiones, y la culpa o risa o lagrimas que vienen luego, que terminan siendo lo que es vivir la vida. 

domingo, 20 de noviembre de 2011

El Héroe Trágico





Aristóteles es el padre del término del héroe trágico. En la época de Aristóteles, no había la esperanza de un futuro mejor. Un héroe trágico ejemplifica este cinismo ya que se caracterizan como personajes que comprenden sus destinos, pero son responsables de sus propias desgracias. También aprende de estos errores para poder enfrentar batallas contra un destino predeterminado.

Un personaje muy reconocido como héroe trágico es Edipo en la obra Edipo Rey por Sófocles. Aunque su futuro fue predicho,  hace todo para cambiar su destino. Irónicamente, estas acciones son lo que finalmente hacen que se cumpla su desgraciada profecía. Esto ejemplifica que él es el culpable por su situación desgraciada.

Otro ejemplo de un héroe trágico es Macbeth, el protagonista en una obra muy influyente de Shakespeare. Macbeth tiene la característica de poder inspirar temor en los demás. Es mas, Macbeth solo puede reinar con este temor ya que el no es de ningún carácter noble. El deja que su sueno de ser rey domine su vida y termine en su muerte.

Por lo tanto, yo pienso que hay muchos héroes trágicos en la vida real. Por ejemplo, a un niño que le diagnostica cáncer. El debe enfrentar un dolor físico y emocional durante sus últimos anos de vida, y aprende mucho mas que un niño normal. Debe aprender la significancia de la vida, el amor entre familia y al fin y al cabo (aunque es muy pesimista) debe entender que su tiempo es limitado, es decir, comprender su destino. Todo esto son lecciones que solo se aprenden a través de experiencia. También inspira lastima en los demás ya que es tan solo un niño y su destino ya esta sellado. Lo que separa a el niño de un héroe trágico verdadero es que no fue su culpa que tenga esa enfermedad. Por ende, un héroe trágico podría ser una persona que simplemente se destruye a si mismo aunque tiene todos los medios para ser exitoso. Un buen ejemplo de esto es Lindsay Lohan quien empezó como una niña normal, pero tras convertirse en una actriz termino arruinándose la vida con sus hábitos de la cocaína. Obviamente ella era una inspiración antes de destruir su fama, y solo se puede esperar si aprendió algo de su tiempo en la cárcel, y si al final termina arreglando su vida.

Primera impresión de la novela


Lo que más me interesa de la novela, con tan solo leer los primeros capítulos, es como Flaubert describe al ambiente con tanto detalle que parece más como una obra teatral y menos como una novela. Por contrario, las descripciones de las emociones de los personajes son mucho más sutiles. Parece que no nos deja ver adentro de la cabeza de los personajes como un narrador en tercera persona omnisciente debería. Flaubert deja a sus lectores adivinar a las diferentes emociones de los protagonistas con describir la reacción de sus acciones. De esta manera se ve como el método de Flaubert es sumamente realista, ya que en la vida real no hay nadie que te deja saber exactamente lo que piensan los que están alrededor tuyo. 

Diario personal de Emma


En lo profundo de mi corazón anhelo algo inalcanzable ¿Que tan difícil es encontrar un amor incorregible, apasionado, hambriento y voraz? Este deseo me consume las entrañas, como un virus maliciosamente masoquista. Charles parecía el hombre perfecto para mí. Llego para rescatarme del aburrimiento de la granja y toda la rutina asquerosamente monótona. Pensé que lo había encontrado con Charles…  y me deje secuestrar por este cascaron vacío que parecía como agua frio a mi sed insaciable para el verdadero amor.

Empezó tan bien, querido diario… Charles lo tenía todo. Buenos modales, linda cara y una profesión estable… todo menos una personalidad que no es monocromo. ¿Cómo puede ser que alguien tan educado tenga tan poco para decir? Ni una caricia que no sea rutina o un halago que no sea premeditado. Nada de nuestra relación es aventurera, parece un afecto constante pero mecánico como el de un reloj. No sabía ¿que era mejor, ser considerada como un fracaso o seguir adelante con mi matrimonio vacío?

No es su culpa. No es culpa de Carlos que es tan aburrido, es más, me parece una persona sumamente buena. No es capaz de ofender a nadie ni romper ningún corazón y creo que fue por eso que a mi padre le encantó la idea de este matrimonio. Pero eso es justo lo que me parece su único defecto: no es capaz de hacerme sentir algo. Cuando estoy con él, no estoy feliz ni estoy triste. Me siento tan aislada como Odiseo en la isla de las ninfas. Añoro mi verdadero amor, aunque no es que la estoy pasando mal con él. Me trata como una muñeca, siempre preocupándose de mis cosas y dándome besos dulces. ¡Pues no! Eso no es lo que quiero, quiero una pasión ardiente e imparable. Una pasión que se siente con tan solo una mirada.  

¡Ay! Como extraño los momentos de problemas más simples. Al no poder amar a nadie por toda mi vida, me conformaba de sonar y desear que algún día un amor llegara. Me base en las expectativas que lo que tenían Helena a Paris o de Penélope con Odiseo era lo más normal y frecuente. Porque debe ser tan difícil encontrar un hombre que te haga sentir liviana y pesada a la misma vez, que al verlo sabes que es lo único que importa y que no importe lo que hagan por el resto de la vida con tal que estén juntos. ¿Tampoco me estoy esperando mucho, o si?
  
Bah, ya veo lo que tienen Helena y Penélope que no tengo yo. Lo único que me separa de ellas es el dinero y la nobleza. Vivo una vida torturada por lo material inalcanzable. Lo que he aprendido es que esto es otra de las fallas de Carlos, el pobre, que piensa que al trabajar duro lo va conseguir todo. ¡Claro que no! Lo que más carezco, ese tipo de esplendor y belleza, solo se puede obtener al nacer en una familia de alta fortuna.

Supongo que ahora no me queda ninguna otra alternativa. Voy a vivir mi vida haciendo todas las diligencias de una esposa perfecta. A leer primero luego a tocar el piano y después caminar por la casa limpiando. Me da asco leer ese horario, es totalmente lo opuesto de lo que una luna de miel debe ser. ¿Dónde está la pasión? ¿Dónde está la espontaneidad? ¿Dónde están los impulsos tiernos?

¿Acaso lo que pensé solo ocurre en la novelas?